
Capitán Lozano
Nacido en Alange, Badajoz, el 28 de julio de 1893 y ejecutado en el campo de tiro de Puente Castro el 18 de agosto de 1936. Era hijo de un teniente de Infantería, Sebastián Rodríguez, aunque a edad temprana quedó huérfano al morir éste en la Guerra de Cuba, lo que le llevo a vivir con sus tíos en Pola de Gordón, donde conocería a la que sería su esposa, Josefina García.
Como su padre, siguió la carrera militar y en agosto de 1913 ingresó en la Academia de Infantería de Toledo. En 1916 era segundo teniente, y fue destinado al Regimiento de Infantería Burgos nº 36, con sede en León. En 1917 intervino como abogado de oficio en los consejos de guerra que se incoaron en la cuenca minera leonesa como consecuencia de la huelga general de 1917.
En 1918 fue destinado al Regimiento de Infantería Serrallo nº 69, con base en Ceuta, para combatir a los rifeños, luchando a las órdenes del general Sanjurjo. En julio de 1919 se casó en Pola de Gordón con Josefina, para lo que obtuvo la licencia correspondiente. Permaneció en el protectorado español de Marruecos hasta 1923. Obtuvo la Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo “por méritos contraídos y servicios en la zona de nuestro protectorado en África”, así como la medalla del Homenaje otorgada por el rey Alfonso XIII.
En 1923 regresó a la península, siendo destinado primero a Lérida, donde nació su hija Josefina y fue ascendido a capitán y, después a León (1925), donde se integró de nuevo en el Regimiento de Infantería Burgos nº 36, en el que permanecería hasta su muerte, con un paréntesis en 1935. Desde 1922, fue profesor de las clases de tropa, primero en las escuelas de cabos y, desde 1925, en las de suboficiales. En 1928 recibió la Medalla de la Paz de Marruecos. En León nació su hijo Juan, padre de José Luis Rodríguez Zapatero.
El 5 de octubre de 1934 los mineros asturianos se levantaron en armas contra el gobierno radical-cedista. Esta sublevación fue impulsada por el PSOE y la UGT, con la participación del resto de fuerzas obreras, como una sublevación simultánea en todo el territorio nacional, pero donde mayor incidencia y seguimiento tuvo fue en Asturias. El capitán Lozano salió de León el día 12 acompañando a su jefe, el coronel Lafuente a Campomanes para frenar a los revolucionarios. El 14 de octubre el grupo de reconocimiento que comandaba el capitán Lozano fue intensamente tiroteado en Ronzón, en Lena. Cuando finalmente López Ochoa dio orden de penetrar en el Caudal, el 18, participó en la toma de Pola de Lena y Ujo como parte de la columna dirigida por el coronel Lafuente. El día 19 llegó a Mieres donde el coronel Lafuente Baleztena fue nombrado comandante militar siguiendo el capitán Rodríguez Lozano como ayudante suyo. Allí permaneció hasta el 31 de octubre, día en el que regresó a León.
Como consecuencia de los sucesos revolucionarios, El Socialista, órgano del PSOE, fue clausurado y sus locales registrados. En los registros apareció una carta que meses antes el capitán Rodríguez Lozano les había remitido. El 17 de noviembre fue citado a declarar por primera vez ante el Juzgado Militar número 6 de León, para responder de la misma. Sus superiores, el general Bosch y el jefe del acuartelamiento en el que Lozano estaba destinado, del que había sido ayudante en Asturias, el coronel Vicente Lafuente, declararon que, aunque la conducta del capitán era favorable, sus simpatías socialistas eran “incompatibles con su profesión y condición militar” por lo que creían “conveniente su separación”. El expediente militar número 436, conservado en el Archivo Militar del Ferrol (el archivo de la región militar noroeste) permite saber también que el capitán Lozano estaba afiliado a una logia masónica leonesa (la logia Emilio Menéndez Pallarés) y que era conocido en los círculos socialistas y radicalsocialistas de León. A consecuencia de todo ello, Rodríguez Lozano fue condenado, el 22 de abril de 1935 a ocho meses de suspensión de empleo y sueldo por “falta grave”, dado de baja en su destino y pasado a la reserva en condición de “disponible forzoso” (lo que reducía su paga a un tercio).
Tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, solicitó que se le aplicase la amnistía a los imputados por los sucesos revolucionarios de 1934 concedida por el nuevo gobierno y que, aunque su condena ya había sido cumplida, ésta fuese eliminada de su hoja de servicios. El 30 de abril le fueron concedidos finalmente los beneficios de la amnistía, reincorporándose a su destino en León.
Al conocerse las primeras noticias de sublevación militar, el capitán Rodríguez Lozano se encontraba, junto con su familia, en San Pedro de Luna, hoy desaparecida bajo las aguas del pantano de Luna, donde estaba pasando unos días de vacaciones en casa de su hermana. Tras conocer las noticias, volvió a su acuartelamiento en León, en donde la situación seguía siendo aparentemente de calma, con proclamas del gobierno de que la situación estaba controlada y de que únicamente se había sublevado el ejército de África.
Las autoridades civiles, como el alcalde, Miguel Castaño, el gobernador civil, Emilio Francés Ortiz, el presidente de la Diputación Provincial, Ramiro Armesto o el delegado del Gobierno en Campsa, Alfredo Barthe, son detenidas el día 20 de julio tras la marcha de la columna de mineros asturianos en el Gobierno Civil, entre ellos el capitán Rodríguez Lozano. Tras unos días de reclusión en la Prisión Provincial fue trasladado a San Marcos convertido en prisión.
Juzgado en un consejo de guerra sumarísimo, fue condenado a muerte (la causa instruida contra él, que debería encontrarse en el Archivo Militar del Ferrol, donde se encuentran los procedimientos sumarísimos incoados durante la represión contra los presos republicanos en Castilla y León, Galicia y el País Vasco, está desaparecida). Pudo escribir de puño y letra su testamento (el cual sería entregado el 29 de agosto, junto con el certificado de defunción del capitán al notario Arturo García del Río) y recibir la visita de su mujer antes de morir. El 18 de agosto de 1936 fue fusilado en el campo de tiro de Puente Castro. Con él fueron ejecutados el comandante del Ejército retirado Timoteo Bernardo; el inspector de Primera Enseñanza Rafael Álvarez; el delegado del Gobierno en CAMPSA, Alfredo Barthe, y el vecino leonés Domingo Fernández Rey.
Extractado de la biografía en Wikipedia:
Natural de León, nació el 5 de febrero de 1883. Comenzó trabajando como tipógrafo en la imprenta de La Democracia propiedad de Francisco Sanz y dirigido por Daniel Calvo, periódico del que posteriormente fue director y propietario. A la sazón se convertiría dicho periódico en un trasunto de órgano de prensa del socialismo leonés.